INTRODUCCIÓN
Cuando por fin me decidí a escribir un libro lo hice en la peor hora. Estoy tratando de terminar un trabajo hoy a las 11:00 pm que debo entregar mañana a las 8:00 am. Como no sé escribir libros trataré de ordenar mis ideas como si fueran un informe. Eso quizá me permita llegar al menos a mis colegas. La motivación principal para dedicar parte del tiempo de mis clientes a hilar pensamientos es que no tengo tiempo libre. Y no tengo tiempo libre porque entre otras cosas comparto mi trabajo de ingeniero con la tarea de ser gerente. Sí, soy gerente, el anhelo de muchos de mis colegas. El sueño del estudiante de la facultad: “Cuando sea gerente…tal y cual cosa”. Afortunadamente soy gerente de mi propia empresa, pero antes tuve la mala suerte de serlo en empresas de otros. Y reconozco que fui mal gerente ya que nunca he dejado de pensar como ingeniero y por tal motivo traté de ser gerente haciendo de ingeniero. Eso en definitiva fue mala idea ya que para ser gerente no se puede pensar en forma lógica ni tratar a la gente en forma normal.
Pero volviendo al principio, estoy terminando un trabajo a esta hora porque ser gerente no me deja ser ingeniero, ni viceversa. Como gerente presenté un cronograma a mi cliente en el cual cada fase del proyecto que estoy haciendo a la carrera tenía un tiempo dado para ejecutarse. Levantamiento – 2 días, Recopilación de Información – 3 días, Propuesta de Diseño – 10 días, Dibujos y Memorias – 20 días, Entrega del Preliminar – 1 día, Total: 36 días. Hice una presentación en Powerpoint (para los que lean esto dentro de 100 años les advierto que el Powerpoint no era un lenguaje de programación primitivo, era un estúpido programa para presentar en forma idiota en una hora lo que se podía decir de otra manera en 5 minutos) para reunirme con mi cliente y mostrarle como sería el proceso de ejecución del proyecto. Tardé como dos días haciendo el cronograma y la presentación. Luego, cuando comencé el proyecto fui a la planta del cliente para levantar la información. Asistí como ingeniero pero tuve que asistir a una reunión como gerente. En la reunión tardamos 3 horas discutiendo el cronograma con el departamento de compras. Se hizo el medio dia y salí a comer. Cuando llegué de nuevo y salí rumbo a planta, me llamó el gerente de proyectos para una reunión. Así pasamos la tarde, discutiendo el impacto en el rediseño del sistema de calidad de la empresa del proyecto que me habían contratado. Se fue el primer día. Al siguiente, tres reuniones más: departamento de seguridad, calidad y producción. Se fueron los dos días de levantamiento y a estas horas no sabía ni siquiera como era la planta, pero había conocido como 5 salas de reuniones diferentes con retroproyectores, aire acondicionado y café. Y así, cada vez que intentaba dedicarle tiempo al proyecto, me llamaban para una reunión para introducir unos cambios, para agregarle una cosita por aquí, otra por allá. Transcurrían los días, y haciendo de gerente aceptaba protocolizar (¿…?) el cronograma, ajustar los tiempos, revertir el impacto en el sistema ISO 9000, etc. Al final del día 35 me llamó el Gerente General para preguntarme cómo iba el proyecto y que quería ver los preliminares el lunes. Mañana es lunes.
Entiendan pues que este libro solo intenta recoger parte de las vivencias de ser gerente cuando no hemos aprendido a serlo. La idea original era hacerlo ameno, pero lamentablemente me encuentro con una pared cuando intento escribir en forma cómica de mi trabajo. Como al final este libro solo será leído por mis amigos, me permito entonces ciertas licencias. La primera es que no tiene ningún formato de libro. La segunda, es que el lenguaje podrá ser tan variable como la situación lo exija:puede estar chispeado de palabras especiales (Ej: coño, carajo, pendejo) que permitan el buen entendimiento de ciertos diálogos y explicaciones como también de lenguaje técnico o de altura. La tercera gran licencia es que usaré tantos regionalismos como la situación lo permita, razón por la cual invito al lector a ir a la sección de GLOSARIO MINIMO.
Espero que algún amigo me honre prologando este libro. Si es más de uno, entonces pondremos todos los prólogos que hagan falta. Igualmente agradezco cualquier corrección de redacción o estilo que puedan hacer. Ya de hecho les estoy agradecido por haberme leído, cuanto más si desean colaborar en el enriquecimiento de esta producción literaria.
Su amigo,
José Prada
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1 comentario:
Excelente iniciativa, creo que es un sitio donde podemos compartir ideas, comentarios, jodederas y demás...Felicitaciones.
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