martes, 10 de junio de 2008

¿Por qué algunos somos diferentes?

¿Por qué algunos somos diferentes?

A veces sufro por no conseguir trabajadores apropiados, con capacidad. No importa el nivel académico, mucha gente tiene deficiencias grandes de conocimiento y habilidades (que creo, me disculpan los expertos) pueden aprenderse. Como mucha gente cree que yo soy troglodita, atorrante, egocéntrico, pedante, negrero y arrogante, hice una investigación con otros profesionales, amigos y no amigos con su menor exponente, para evitar caer en la clasificación debida a mi punto de vista (o subjetivismo del investigador). En todos los que encuesté, de una manera informal claro, me percataba que existía un denominador común: afirmaban cualquier cosa diciendo “En mi época…”, es decir por ejemplo, “En mi época un ingeniero recién graduado sabía esto, y ahora no lo sabe” “En mi época un médico tenia estas capacidades y ahora no…” ¿Me explico? En todos los entrevistados salía a relucir la existencia de un cisma, una escisión, un apartamiento del profesional de hace no tanto que 10 años y los actuales. ¿Qué fue lo que pasó?. Discutiendo y hablando con un hermano escogido, el Ing. Luis Polo, llegamos a una conclusión impactante. Después de analizar los datos recogidos en esta investigación directa, nos percatamos que las personas profesionales o no con cierto nivel de brillo personal habían tenido una formación diferente a la que tuvieron estos que ahora emulan a los prehomidios. A continuación hago un resumen de estos descubrimientos

  • Sus maestras (que fueron las mías) no eran educadoras, licenciadas en educación, eran MAESTRAS NORMALISTAS, o simplemente maestras. Mujeres con 6to grado de primaria que estudiaron en la escuela normalista (de hecho creo había una en El Macaro) y se graduaron como maestras. Maestras que sabían matemáticas, historia, geografía, artes manuales, etc. Maestras que sabían y transmitían cosas útiles. Ellas no sabían cosas estúpidas como psicología infantil, pero si sabían enseñar a leer. Desconocían qué era un proceso cognocistivo asertivo, pero te enseñaban a escribir. No entendían de evaluación subjetiva-relativa, pero te ponía 01 en la copia si estaba mala. Nunca habían viajado más allá de su casa, pero se sabían de memoria el mapamundi y te lo obligaban a dibujar a ti en el examen de Ciencias Sociales. Nos enseñaban a oír, escuchar y comprender obligándonos a tomar dictado (cuanta gente no existe que tú le dices las vainas y no te entienden. ¿Por qué? Jamás le entrenaron el oído para escuchar y entender). En definitiva, tuvimos maestras que sabían y no esas que dan lastima ahorita que no tienen ni buena ortografía.
  • No teníamos tareas dirigidas. Mamá se sentaba con nosotros a hacer la tarea. NO SE SENTABA A HACERNOS LA TAREA. La tarea solía incluir dependiendo del grado: los números de 3 en 3 desde el 3 hasta el 1000, una copia de dos páginas, dibujar el mapa de Venezuela con todos los estados (que había que aprendérselo de memoria porque era una pregunta fija para los exámenes), láminas de exposiciones para ciencias de la salud, un trabajo de historia de Venezuela, etc. Nada de Internet, las investigaciones se hacían con libros o en la biblioteca. Diariamente había que hacer tarea. Ahora la tarea, según los “educadores” se descubrió que es negativo. De bola que es negativo, porque la maestra Mirian o la maestra Lia se sentaban una hora al llegar a revisar todos los cuadernos para ver quien hacía o no la tarea. Y el que no la hacía le ponían “La observación en el cuaderno” equivalente a llegar al infierno siendo Hussein. Los educadores contemporáneos se fastidian revisando tarea.
  • Mamá y papá nos daban palo si salíamos mal en la escuela. Este elemento es quizá uno de los más importantes. Si yo sacaba menos de 18 me daban a palo. Así de simple. Luego, yo mantenía mi rendimiento por razones de supervivencia. Como mi mamá sabía que yo era humano, me permitía un margen de error de dos puntos, por eso podía sacar hasta 18. Menos de eso era “brutalidad y flojera” y debía salir bien porque elle bien me lo decía: “Su único trabajo es estudiar. Para eso nos matamos su papá y su mamá, para darles estudios, que será lo único que le podremos dejar ya que no podemos dejarle riquezas”. Gracias mamá… Ahorita ustedes saben lo que pasa. A los niños no se le puede castigar si salen mal. Hay que llevarlos al sicologo, entenderlos porque puede ser alguna cosa negativa en la casa que afecta su rendimiento, que a los niños no se le puede exigir sino hasta donde puedan, etc. Por eso hay esa legión de inadaptados en la actualidad que no saben la diferencia entre “norte” y “sur”.
  • En el liceo nos dieron clases profesores, no pasantes. Sí, mis profesores eran en la mayoría profesores de liceo, graduados en el pedagógico. Mi profesor de castellano por tres años era y es Jefe de la Cátedra de Lingüística de la UPEL (uphhhs, también era profesor universitario), dos de mis profesores de matemáticas eran también profesores universitarios, y en general, el 100% de mis profesores eran graduados, con experiencia, muchos dictaban cátedras en las universidades y eran especialistas en sus áreas.
  • Veíamos clase. Increíble pero cierto. En mi época, y déjenme usar el término, veíamos clase de lunes a viernes de 1:00 pm a 6:30 pm, todos los días excepto los viernes que salíamos dos horas antes para asistir a los clubes (o actividades extracurriculares). Ahora no, ya que por razones diversas (no hay agua, se rompieron las cloacas, no tenemos profesor, no podemos pagar el pasante, estamos en huelga, etc) los alumnos están la mayor parte del tiempo en los centros comerciales.
  • En la universidad me dieron clases profesionales en mi área con experiencia laboral. Hoy día las universidades están plagadas de profesores que son recién graduados en las áreas que dictan. Aquí existe un problema que hay que analizarlo en el contexto histórico pero que es cierto: los profesores buenos de muchas universidades se jubilaron en masa, y han sido reemplazados por buenos estudiantes, sin experiencia. Partiendo del principio de que el profesional ve con lo que sabe, la visión de estos nuevos profesores es bastante limitada.
  • Y por último, pero no menos importante, los jefes de antes se permitían decirle a sus empleados qué hacían mal. No había la paja esa de que tienes que ser amigo de tus colaboradores, de ser asertivo, de la comunicación motivante y etc. Mi primer jefe me decía: “Si no quieres que te diga bruto, no hagas brutalidades”. Así de simple. Aprendí como profesional que si no te gusta que te llamen la atención, tratas de hacer las vainas bien de una vez.

Después de revisar estos elementos de la formación profesional de muchos de nosotros, ¿Ya ven por que algunos somos diferentes?

Flojonucleosis viral

Raras enfermedades tropicales: Flojonucleosis viral
Por Frederick Brown III, Phd, MS, Phd
Titulo Original: Tropical rare diseases: Viral Flojonucleousys - Flojonucleosis Viral
La flojonucleosis es una afección viral endémica de Venezuela cuya manifestación principal se evidenciapor constante bostezo y apatía hacia el trabajo, estudio o cualquiera otra actividad que demande esfuerzo físico y/o mental. Las víctimas principales de la flojonucleosis son adultos venezolanos entre los 15 y 99 años. El origen de esta enfermedad es desconocido, sin embargo se especula que es producto de una mutación del virus de notengoganas denada descubierto por el Dr. Jhon Denada en 1978 [1].

Síntomas Principales

El paciente que acude ala consulta suele mencionar los siguientes síntomas cuando está afectado de flojonucleosis viral:

1. Quebranto: Fiebre imperceptible por medios de medición conocidos que presenta el paciente. El quebranto, fiebre de pollo o fiebre por dentro, es un síntoma típico de varios cuadros virales
presentes en Venezuela y un manifiesto indicador de presencia de la mutación del virus notengoganas denada responsable de la flojonucleosis. Mediciones hechas con termómetros de
alta precisión para medir temperatura de microorganismos revelan que el quebranto aumenta la
temperatura corporal en 0.00000000001ºC, razón por la cual es prácticamente imperceptible con termómetros clínicos convencionales. Regularmente se detecta el quebranto porque el presente dice estar “quebrantao” (sin “d”).
2. Desmayo: Este tipo de desmayo no es la pérdida de conocimiento conocida en los libros de
medicina tradicional. En este caso, el paciente dice sentir “un desmayo en todo el cuerpo”.
3. Ojos Chinos: El paciente llega a la consulta con los ojos entrecerrados como si sintiera algún
dolor.
4. Una cosa fea en la garganta: El oscultado afirma tener o sentir “una cosa fea en la garganta” que lo hace hablar en forma enronquecida como si se acabara de parar o si estuviera enratonado. Al hacer verificación física con el OTR se demuestra que la garganta está bien. Aun así el paciente en consulta carraspea, toce y traga con dificultad. Si bien el diagnostico es difícil por la inexistencia de variables de indicación, el paciente con flojonucleosis suele asistir al medico los lunes con bronceado de playa, un día antes de comenzar un puente o un día cualquiera después de ir a una fiesta de día miércoles. El tiempo de incubación de la flojonucleosis es de 1 a 3 horas pero la duración de la enfermedad puede ser indeterminada.

Tratamiento

No existe tratamiento conocido. Sin embargo puede hacerse tratamiento sintomático o tratar con alguna terapia para manejo de cuadros sicosomáticos como por ejemplo decirle al paciente que esa enfermedad es típica de homosexuales o de chavistas. Si el paciente revela no pertenecer a estos grupos, se le puededecir que el cuadro que presenta es normal en los que tienen el pene pequeño. En cualquiera de los casos, la negación de pertenencia a los grupos mencionados suele motivar al paciente a decir ,”coño doctor, de repente me sentí mejor” e irse de la consulta. Si no se hace tratamiento es probable que el paciente le diga “Doctor, ¿por qué no me da unos quince días de reposo?” .

En cualquiera de los casos la flojonucleosis debe ser atendida ya que los pacientes suelen ir a la
consulta con mucha regularidad y esto impide atender otros casos más importantes.

Más información: www.yosequetunoquierestrabajar.com

[1] Raras enfermedades Venezolanas. Dr. Jhon Denada.1978. Editorial Pargamán.

Hágame la colita por favor....

Hoy tenía ganas de escribir y no me decidía entre dos temas: el primero, que considero interesante, son las diversas formas como se escribe “broaster”, “yogourt” y “Sándwich” (que de hecho, no se si las escribí bien). El segundo tema, el de las colas. Pero no las colas de carros, que entre otras cosas tienen muchos remedios inmediatos (aumentar la gasolina a 2.000Bs el litro, dia de parada, aumentar las carreteras, crear car-poolings, hacerle control de emisiones a los carros o simplemente no dejar transitar a los chóferes con el certificado medico vencido y/o chimbo). Hablo de las “colitas”, la cola en el supermercado, la cola de Makro, la cola de la panaderia, la cola pues. Mi madre me enseñó de niño que las colas eran signo de civilización, porque la gente civilizada hacia cola para montarse en el autobús y no se caía a coñazos para montarse como yo hacía en la universidad para ir al comedor (que vaina tan buena, los pajuos de FACES hacían cola y los de ingeniería se montaban de primero). Sin embargo cuando empecé a estudiar ingeniería entendí a las colas de manera diferente. No solo porque me coleaba en el comedor y en los autobuses (que les juro eran las dos únicas colas que no hacía) sino porque las empecé a ver como manifestación del comportamiento de sistemas. La gente que ordenadamente se colocaba una tras otra, era la prueba de una acumulación del “delta de persona” que entraba al sistema a una velocidad mucho mayor de los “delta de persona” atendidos. Es decir, como no había cama para tanta gente, uno tenia que esperar. Esa acumulación de masa en el “volumen de control” (disculpen pero me encanta recordar los términos como son) de que el servicio era ineficiente, insuficiente o ambos los dos inclusive. Con el pasar del tiempo me hice “colafóbico” es decir, le tengo pavor a las colas, producto de muchas malas experiencias al hacer colas, como por ejemplo, que se terminaran las entradas al cine cuando me tocaba llegar a mi en la taquilla, que se iba la linea en el banco cuando era mi turno en el cajero, que se acababa la comida en el comedor cuando me tocaba a mi, entre otros momentos tristes. La colafobia en mi caso ha llegado a extremos de que no me gusta hacer cola ni para cobrar un cheque, así no tenga dinero para un café. Aunque las colas siempre han existido, me he percatado de un tiempo para acá, que están surgiendo en lugares que antes uno no se imaginaba que podían existir. Y en estos días, producto del nuevo riquismo venezolano del siglo 21, he visto colas hasta en las peluquerías caninas del centro comercial. Colas para comprar, pagar, pedir, solicitar. Colas en la panadería para el café, en la venta de celulares para comprar equipos de 1.000Bf, en la venta de periódicos, etc. Sin embargo lo que acompaña a mi asombro de ver colas en todas partes, es que el que te atiende, usa una expresión zafia, sacada de los anales de la prestación de los servicios públicos, de la boca de la adeca más rancia que pueda existir en la oficina ministerial mas apartada del edificio mas lendroso de la administración publica, dicha en una entonación que deriva en ejercicio de poder transitorio y circunstancial, en asunción de la autoridad más breve, de haber sido ascendido a una de las primeras dignidades, que es la maldita expresión “hágame la colita por favor…”. Si te acercas a la cola de CANTV de 200 personas a todo sol que se hace para reclamar, solo para ver si es la cola, la que atiende te dice, en perfecto español de Yuribizaida Coromoto “Pol favol señol, hagame la colita para poderlo atendel” No vale que le digas que solo quieres preguntar si esa es la cola para solicitar que te dejen de cobrar las llamadas a Suiza, no importa. Vas a Telcel (ahora Movistar que es la misma mierda de malo) y te acercas al mostrador a preguntar porque el celular de 1,5MM que compraste ayer se le apaga la pantalla cuando hablas, y la tipa, que venia hablando con la compañera en un tono de voz estilo Carmen Victoria Perez o Maite Delgado, de repente te ve de arriba abajo y antes de que puedas decir nada, transforma su voz a la de vendedora de panelas en el peaje y te dice “Mira mi amor, hazme la colita para poderte atender…”. Y hoy, llegué al panadería a tomarme un café, y había cola para comer taquitos a 6mil y Cucarachino (el verdadero nombre de los Mocachinos de Nescafe por su alto contenido de chiripas) y cuando me acerque al mostrador para preguntar si habia astor azul (que es el unico cigarro que fumo) el cajero me dijo en perfecto lenguaje “pata-en-el-suelero” “Mi pana, vaya (o valla?) haciendome la colita si quiere que lo atienda…” No lo puedo creer. ¿Por qué dicen “la colita”? ¿Por cariño? ¿Para hacerla más bonita? ¿O es como me decía un amigo que el “ito” en Venezuela implica por favor????? ¿Tengo que hacer la cola para preguntar si es la cola? ¿Por qué tengo que hacer esa acción recursiva de hacer la cola para saber si debí hacer la cola o no? No entiendo. Lo peor es que nos acostumbramos a hacer la colita cuando deberíamos exigir mas gente que atienda o mas rapidez en la atención. Por eso cuando la tipa de CANTV me dijo que hiciera la cola de 200 personas para preguntarle lo de las llamadas a Suiza le dije “De repente si es para cogerte, hago la colita, mi amol, chao”….

El cucarachino y el moscachino

Mucha gente me preguntaba porqué yo le decía “cucarachino” al mocachino de Noescafe (que es el origen real de la palabra Nescafe= No-ES-CAFÉ). Como siempre me acusaban de folklorico y poco moderno ya que yo insisto en tomarme un “café negro para hombres” o un “negro fuerte que me quite el sueño”. Les comento, para no fastidiarlos con un cuento largo que tengo varias fuentes fidedignas y varias anécdotas relacionadas con el tema que me permiten decir que el verdadero nombre del dichoso café, y de su primo el “capuchino” esta asociado etimológicamente más a las sobrinas de las chiripas que a un noble origen italiano (todo lo que lleve el “chino” menos el cochino, es italiano). Anécdota personal N° 1: Viajaba yo a Barquisimeto en el año 2001 a visitar un cliente. Hay una bomba antes de llegar a un puente con una laguna que se llama “Las Nubes”. Pido un café normal y me dicen que solo hay Noescafe. Como tenía ganas de tomarme algo pido un guarapo de esos. La mujer pone su vasito y le da al botón de “expresso” (que es como un café negro pero sin sabor a café, más maluco que los cucarachinos) y la máquina empieza a hacer la bulla caracteristica de ellas. Shhiiiiiii, shiiiiiiii, chiiiissi… y no sale nada. La mujer, de esas bien entranadas en atender el publico que atienden esas taguaras de carretera, empieza a pegar gritos llamando a alguien que estaba en la cocina “Julian, Julian, Julllliiiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaaaaaannnnnnnnn, ven que la verga esta no saca café” .. Y llega Julián todo arrecho, secándose las manos en el pantalón (como dice la norma de manejo de alimentos) y pregunta “Que pasa, ya la revisaste por dentro????.. Y diciendo esto, abre la tapa de enfrente, y empieza a jurungar por aquí y por alla, y agarra un alambrito demasiado bien ubicado al lado de la máquina y se lo mete por la boquilla dispensadora y comienza a “destapar” el conducto cual médico con una arteria. Con cada tirón del alambrito, extraía el hábil técnico, pedazos de la obstrucción que no era más que pedazos del cadáver de una Blatella Germanica, o como comúnmente se denomina, una chiripa…. Anécdota personal N° 2. Por ahí por ese año, un pana invirtió una plata comprándose o alquilando varias maquinitas de esas y las ponía en ciertos establecimientos a consignación. No conozco bien el asunto. Lo que si se, es que una vez en conversaciones de palos le preguntaba si eso era negocio y me dijo, “Si vale, es tremendo negocio. Lo malo es que hay que hacerle mantenimiento a las maquinitas cada 4 ó 5 días, sobre todo hay que destaparle las boquillas que se tapan mucho con … ¿Adivinan con qué? Correcto!!!!! Blatella Germanica Ha ganado la pregunta 13….